todo comienza en la tierra
Durante años, los agaves crecen en la Sierra. Cuando alcanzan la madurez, seleccionamos las plantas y retiramos sus pencas durante la jima para dejar al descubierto las piñas.
Tesoro del Oeste · San Sebastián del Oeste
En nuestra taberna de San Sebastián del Oeste, el agave pasa por el fuego, la molienda, la fermentación natural, la destilación y el reposo.
Cada etapa requiere tiempo, trabajo manual y decisiones que dejan su huella en la raicilla que producimos.
Durante años, los agaves crecen en la Sierra. Cuando alcanzan la madurez, seleccionamos las plantas y retiramos sus pencas durante la jima para dejar al descubierto las piñas.
Las piñas se cuecen lentamente con leña en un horno de mampostería tipo pan, sellado con barro. Cerca de 72 horas de calor suavizan las fibras y desarrollan los aromas que llegarán a la raicilla.
Ya cocido, el agave se machaca con un mazo en una canoa de madera. Así se rompen las fibras y se liberan los jugos que pasarán a las tinas de fermentación.
La fibra y los jugos reposan en tinas de madera. Los microorganismos del entorno transforman sus azúcares de manera natural; durante varios días, el clima y cada lote van formando su perfil.
El fermento llega a destiladores de estilo árabe-mexicano, hechos de acero inoxidable con serpentín de cobre. El maestro raicillero separa las fracciones y conserva el corazón de cada destilación.
Antes de embotellarla, la raicilla reposa en vidrio. Después se filtra y se prepara cada botella en la taberna, lista para compartir el resultado de todo ese trabajo.
de la Sierra a tu copa
El agave, el clima y la fermentación cambian de un lote a otro. El oficio está en prestar atención y tomar las decisiones adecuadas en cada momento.
Raicilla Artesanal Clásica — 40.5% Alc. Vol.